domingo, 7 de marzo de 2010

El camino de la lógica


Cuando se tiene razón resulta contraproducente exagerar los argumentos. El otro día se vivió un interesante debate en el Parlament de Cataluña sobre la prohibición o no de las corridas de toros en aquella Comunidad.

Comparar la tauromaquia con el maltrato a las mujeres o la ablación del clítoris en África es algo fuera de lugar y de mal gusto. Encauzando el debate por el mero camino de la lógica podría llegar a ser suficiente para encontrar amparo legal en unas reivindicaciones que son tan legítimas como las campañas`para prevenir el abandono de los perros en la carretera o las condenas a las peleas de animales.

No se trata de un atentado contra la libertad, como dicen los taurinos. No me vale porque al amparo de la libertad podríamos dejar también sin condena otras execrables conductas.

Se trata de si la tradición y la cultura de este país tienen tanto peso como para que siga siendo asumible desde el punto de vista moral una evidencia: en las corridas de toros se torturan y se matan animales.

Monteseirín


Sucumbió. El desgaste público de Alfredo Sánchez Monteseirín ha acabado por recortar la legislatura de nuestra ciudad. El miércoles anunció que no seguiría. Un momento poco apropiado teniendo en cuenta que tan sólo unas horas antes el Tribunal Supremo había ratificado la condena hacia los asesores socialistas por el caso de las facturas falsas en la macarena.

Además, la gobernabilidad de Sevilla queda en entredicho. Griñán le pide que agote el mandato, pero desde el seno del PSOE llegan voces discrepantes. Incluso ya hay sutituta en caso de que Monteseirín se acabe bajando del barco antes de tiempo: Rosamar Prieto Castro.

Si es verdad que tres legislaturas se pueden considerar tiempo más que suficiente para dar por concluida una etapa política, la impresión de que se “tira” el último año de gobierno puede resultar tremendamente negativo para la ciudad. La mayoría de los grandes proyectos emprendidos en esta legislatura están por terminar. Y tener a un equipo de Gobierno más pendiente de buscar tanto sucesor como el momento más apropiado para presentarlo, debilita enormemente la capacidad de gestión de nuestros gobernantes.

Momento y forma equivocados para la confirmación de un secreto a voces.

Marcha atrás


El tema de la marcha atrás es extremadamente complejo. Y me refiero ahora al ámbito de las libertades y los derechos sociales. En un sistema democrático consolidado como el nuestro y como el de los países de nuestro entorno, hay cosas que ya resultan inaceptables.

Nadie pide la pena de muerte para los adúlteros, no se ordena la quema masiva de libros herejes, no se persigue a los ateos. No se ponen en duda la emancipación de la mujer, no se segrega en las aulas o en el transporte público por cuestiones de raza (aunque sí de sexo).

Afortunadamente, podemos decir que el racismo, la homofobia, la intolerancia religiosa, el machismo o las tabúes sexuales poco a poco se van derribando. Nadie piensa ya en una posible marcha atrás en el desarrollo de estas libertades.
Sin embargo, parece que la abolición de la esclavitud resulta un tema mucho más reversible que todos los asuntos anteriormente mencionados. Resulta que los trabajadores, en su faceta de asalariados, no cuentan con derechos inalienables. Que se puede volver a principios del siglo XX, a mediados del XIX, al XVIII.

La última idea de la patronal ya la conocen: Crear un contrato para los menores de 30años sin derechos sociales: sin derecho a paro, sin reconocimiento en la seguridad social, sin indemnización por despido y, en el mejor de los casos, cobrando el salario mínimo interprofesional.

Ante el revuelo causado, hoy el dueño de esa compañía de aviones que dejó tirados a cientos de clientes ha dicho que era sólo un ejemplo. Parece claro que los de siempre siguen empeñados en demostrarnos que siempre habrá clases y clases. Quizás sea el momento de los que pertenecen a la clase mayoritaria vuelvan a poner pie en pared para recordad que hay límites que nadie, nunca más, volverá a traspasar. Aunque sea de mentirijilla, con ejemplos tan vergonzosos como éste.

De momento respeto


Hugo Chávez es uno de esos líderes populistas que se vale de la democracia para crear a su alrededor una maquinaria estatal con un fondo más autoritario que otra cosa.

Así lo demuestran sus maniobras legales para perpetuarse en el poder y para eclipsar a sus rivales políticos. También sus continuos ataques hacia los medios de comunicación, con cierres de televisiones, emisoras de radio y periódicos críticos con su Gobierno.

Una figura semejante en cuanto al nivel político del individuo tenemos aquí cerca, en Italia. Pero más allá de los exabruptos puntuales de los tipos en cuestión que siempre estaremos obligados a comentar y a denunciar, estos asuntos deberían considerarse algo en todo caso de política interna: El pueblo venezolano tiene a su alcance el mismo instrumento que alzó al poder a Chávez para desterrarlo de su vida pública: las elecciones.

Sin embargo, el asunto se torna complicado con las informaciones que nos llegan en las últimas horas. La Audiencia Nacional dice que Chávez ha dado apoyo legal a terroristas de las FARC y a miembros de la banda terrorista ETA perseguidos por la justicia española.

A falta de que estos gravísimos hechos sean demostrados, lo que ya resulta inaceptable es la reacción de Chávez. Dice que ésta investigación judicial tan sólo responde a un vestigio del antiguo colonialismo español. El discurso además de manido es ridículo.

Pero independientemente de demandar explicaciones por esa presunta ayuda a los terroristas, lo que debería de hacer desde ya el Gobierno español es exigir a Venezuela un poco más de respeto por la justicia en nuestro país. Sin medias tintas y sin ese tacto excesivo por las relaciones diplomáticas que a menudo convierten en demasiado blandas las respuestas institucionales ante situaciones tan execrables como la que nos ocupa.

Resignados


No sé porqué en la inmensa mayoría de las manifestaciones sindicales contra la reforma de las pensiones no hemos contado con datos de policía local ni delegación del gobierno en cuanto a los asistentes. Según los convocantes, en Sevilla ayer acudieron 10.000 personas, una cifra que les parecerá demasiado optimista a todos los que ayer tuvieran la ocasión de pasarse por allí.

En todo caso 10.000 personas es una cifra escandalosamente baja.
No sé muy bien si la actitud displicente de los dos grandes sindicatos de este país en los tiempos que atravesamos ha hecho que los trabajadores no se sientan representados por ellos, como le pasa según dicen al ciudadano con la clase política en general. La verdad es que no sé cuál es el problema.

Lo único cierto es que si los ciudadanos no votan porque pasan de la política, no se manifiestan porque no valoran a los sindicatos, y no se quejan porque es mucho más cómodo estar en casa, negro futuro aventuro.

¿Acaso nos hemos resignado a que nada cambie? ¿Nos han convencido de que la única manera de salir de la crisis es bajando sueldos, abaratando despidos, subvencionando bancos? Si es así díganmelo que yo me bajo en la próxima.

lunes, 1 de marzo de 2010

Gordófobos


Si tiene usted unos kilos de más, mejor no vaya al médico. Da igual lo que le pase: La gripe, un dolor en la rodilla,la espalda, asma o jaqueca. El doctor le dirá que el problema es su peso. Uno va preocupado a la consulta con alguna de estas dolencias y la receta es siempre la misma: lechuga y ejercicio.

Veo bien que toda enfermedad sea tratada de una manera seria y rigurosa, y que por lo tanto la obesidad sea tenida muy en cuenta. Pero de ahí a la persecución de los que vestimos XL va un trecho. Que sepa la gente que los gordos sanos también pueden llegar a ser felices, aunque nos empeñemos entre todos en aguarles la fiesta.

Dicen ahora los médicos que los gorditos practican un sexo de peor calidad y que encima la tienen más pequeña. Hay cosas que es mejor no rebatir, aunque sobren argumentos para ello.

El centro de Sevilla


90 euros de multa para quien circule por el centro de Sevilla durante más de 45 minutos. El Ayuntamiento ha decidido cortar por lo sano y acabar con el debate de carril bici sí, carril bici no, peatonalización sí, peatonalización no.

Está claro que Sevilla, o al menos el centro, va a ser muy diferente en poco tiempo.
Evidentemente que el modelo de ciudad perfecto que cualquier sevillano podamos imaginar tiene pocos coches, poco ruido, poca contaminación, muchas zonas verdes y espacios para los peatones. Pero en esa ensoñación de futuro habría una cosa más. La ciudad perfecta tendría unos medios de transporte públicos lo suficientemente eficientes como para que el ciudadano ni siquiera se plantease como opción el coche para acercarse al centro. Y no hablo de la bici, un magnífico medio de transporte que, sin embargo, en ningún caso puede llegar a ser mayoritario.

Propongo completar esta iniciativa política con algunas otras ideas. 90 euros de multa para los que se lleven el coche al centro, de acuerdo. En contraprestación, y como manera de fomentar de verdad la calidad del transporte público, que el ayuntamiento indemnice con otros 90 euros a todo aquél sevillano que pase más de 15 minutos esperando un autobús. O a todos los que llevamos décadas esperando a que las administraciones públicas decidan ponerse de acuerdo para implantar una red de metro que permita al ciudadano desplazarse de una manera cómoda, rápida y barata sin tener que usar el vehículo privado.

¿Creen que aceptarían el reto?